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lunes, 7 de mayo de 2012

LIBERTAD TEMPLARIA (Deepak Chopra)

“1. Escucha la sabiduría de tu cuerpo, que se expresa por señales de comodidad e incomodidad. Cuando elijas cierta conducta, pregunta a tu cuerpo que siente al respecto. Si tu cuerpo envía una señal de inquietud física o ...emocional, ten cuidado. Si tu cuerpo envía una señal de comodidad y anhelo, procede.

2. Vive en el presente, que es el único momento que tienes. Mantén tu atención en lo que existe aquí y ahora; busca la plenitud en todo momento. Acepta lo que viene a ti total y completamente para que puedas apreciarlo y aprender de ello; luego déjalo pasar. El presente es como debe ser. Refleja infinitas leyes de la Naturaleza que te han traído hasta este pensamiento exacto, esta reacción física precisa. Este momento es como es porque el Universo es como es. No luches contra el infinito esquema de las cosas; por el contrario, sé uno con él.

3. Dedica tiempo al silencio, a meditar, a acallar el diálogo interior. En momentos de silencio, cobra conciencia de que estás recontactándote con tu fuente de conciencia pura. Presta atención a tu vida interior para que puedas guiarte por tu intuición, antes que por interpretaciones impuestas desde fuera sobre lo que conviene o no te conviene.



4. Renuncia a tu necesidad de aprobación externa. Sólo tú eres el juez de tu valer; tu meta es descubrir el infinito valor de ti mismo, sin dar importancia a lo que piensen los demás. Al comprender esto se logra una gran libertad.

5. Cuando te descubras reaccionando con enojo u oposición ante cualquier persona o circunstancia, recuerda que sólo estás luchando contigo mismo. Presentar resistencia es la reacción de las defensas creadas por viejos sufrimientos. Cuando renuncies a ese enojo te curarás y cooperarás con el flujo del universo.

6. Recuerda que el mundo de allí fuera refleja tu realidad de aquí dentro. Las personas ante las cuales tu reacción es más fuerte, sea de amor u odio, son proyecciones de tu mundo interior . Lo que más odias es lo que más niegas en ti mismo. Lo que más amas es lo que más deseas dentro de ti. Usa el espejo de las relaciones para guiar tu evolución. El objetivo es un total conocimiento de uno mismo. Cuando lo consigas, lo que más desees estará automáticamente allí; lo que más te disgusta desaparecerá.

7. Libérate de la carga de los juicios. Al juzgar impones el bien y el mal a situaciones que simplemente son. Todo se puede entender y perdonar, pero cuando juzgas te apartas de la comprensión y anulas el proceso de aprender a amar. Al juzgar a otros reflejas tu falta de autoaceptación. Recuerda que cada persona a la que perdones aumenta tu amor a ti mismo.

8. No contamines tu cuerpo con toxinas, ya sea por la comida, la bebida o por emociones tóxicas. Tu cuerpo no es sólo un sistema de mantenimiento de la vida. Es el vehículo que te llevará en el viaje de tu evolución. La salud de cada célula contribuye directamente a tu estado de bienestar, porque cada célula es un punto de conciencia dentro del campo de la conciencia que eres tú.

9. Reemplaza la conducta que motiva el miedo por la conducta que motiva el amor. El miedo es un producto de la memoria, que mora en el pasado. Al recordar lo que nos hizo sufrir antes, dedicamos nuestras energías a asegurarnos de que el antiguo sufrimiento no se repita. Pero tratar de imponer el pasado al presente jamás acabará con la amenaza del sufrimiento. Eso sólo ocurre cuando encuentras la seguridad de tu propio ser, que es amor. Motivado por la verdad interior, puedes enfrentarte a cualquier amenaza, porque tu fuerza interior es invulnerable al miedo.

10. Comprende que el mundo físico es sólo el espejo de una inteligencia más profunda. La inteligencia es la organizadora invisible de toda la materia y toda la energía; como una parte de esta inteligencia reside en ti, participas del poder organizador del cosmos. Como estás inseparablemente vinculado con el todo, no puedes permitirte el contaminar el aire y el agua del planeta. Pero en un plano más profundo, no puedes permitirte el vivir con una mente tóxica, porque cada pensamiento crea una impresión en el campo total de la inteligencia. Vivir en equilibrio y pureza es el más elevado bien para ti y para la Tierra.”

martes, 15 de noviembre de 2011

Relajación para meditar

Para esto uno se sienta en un lugar donde esté cómodo y sin perturbaciones. Siempre con la columna vertebral derecha. Comenzamos a aquietar el ritmo de nuestra respiración gradualmente. Con los ojos cerrados visualizamos la Luz de la llama de una vela. Cuando logremos verla con cierta nitidez la acercamos a nosotros y la instalamos en nuestro interior.
Visualizamos la Luz en nuestra cabeza, en los órganos visuales y auditivos, limpiando toda impureza que haya en ellos.
Llevamos la luz a los ojos y pedimos ver sólo lo bueno, a los oídos y pedimos sólo oír lo bueno, a la boca y pedimos sólo hablar lo bueno.

Llenamos de Luz nuestro corazón, pedimos que nuestras emociones sean siempre buenas y llenas de amor. Seguimos con los pulmones y sentimos cómo ingresa luz, paz y amor con cada respiración.
Iluminamos el plexo solar, el abdomen y los órganos internos y sexuales.

Vemos todo el cuerpo lleno de Luz.
Nos vemos rodeados de Luz e irradiando Luz hacia los demás.
Vemos cómo la Luz llega a nuestros familiares y amigos,
a nuestra casa, a nuestro lugar de trabajo o estudio,
a la gente que sufre, a los hospitales y cárceles. Iluminamos toda la ciudad donde vivimos.
Luego la Luz se extiende a todo el país, bendiciendo a toda su población y sus gobernantes.
Rodeamos al mundo entero con Luz, enviando amor y paz a los lugares de conflictos y los lugares más necesitados.

Vemos el sistema solar, la galaxia y el Universo entero repleto de Luz Divina.
Descubrimos que somos esta Luz, somos Luz Divina.

En este momento tan profundo visualizamos a nuestro Maestro (de acuerdo a la religión y creencia de cada uno), hacia quien nos acercamos y damos un hermoso abrazo.
Nos fundimos con esta Luz y Amor y permanecemos un rato ahí.
Finalmente comenzamos a volver a nuestro estado de vigilia, distendiendo los músculos lentamente y volviendo al ritmo respiratorio normal, para luego abrir los ojos y concluir así la Meditación, tratando de conservar lo más que se pueda del estado de meditación en nuestra vida cotidiana.